| Material extraído del libro 'Conversaciones
con Enrique Pichon Rivière Sobre el Arte y la Locura' de Vicente
Zito Lema, Ediciones Cinco.
Psiquiatra y psicoanalista (1907-1977). Fue uno de los introductores
del psicoanálisis en la Argentina, y uno de los fundadores de la
APA, de la que luego tomó distancia para dedicarse a la construcción
de una teoría social que interpreta al individuo como la resultante
de su relación con objetos externos e internos. En este marco,
fundó la Escuela de Psicología Social.
Biografía
Enrique Pichon Riviére nació en Suiza en 1907, y de muy
pequeño vino a la Argentina. Su infancia transcurrió en
el Chaco y en Corrientes, donde aprendió "el guaraní
antes que el castellano", como él decía. Estudió
medicina, psiquiatría y antropología, aunque abandonó
estos últimos estudios para desarrollar su carrera como psiquiatra
y psicoanalista, convirtiéndose en uno de los introductores del
psicoanálisis en la Argentina.
A comienzos de los '40 se convierte en uno de los fundadores de la Asociación
Psicoanalítica Argentina. Luego toma distancia de ella, para centrar
su interés en la sociedad y la actividad grupal en el seno social,
fundando la Escuela de Psicología social.
Responsable de una renovación general de la psiquiatría,
Pichon Riviére introdujo la psicoterapia grupal en el país
(servicio que incorporó al Hospital Psiquiátrico cuando
fue su director) y los tests en la práctica de esa disciplina,
impulsando también la psiquiatría infantil y adolescente.
Incursionó en política, economía, deporte, ensayó
hipótesis sobre mitos y costumbres de Buenos Aires, y se interesó
especialmente por la creación artística estableciendo un
territorio común entre la crítica literaria y la interpretación
psicoanalítica de la obra como expresión de las patologías
del autor.
Líder y maestro, desde la cátedra y las conferencias dirigidas
al público más amplio y diverso, se convirtió en
referente obligado para más de una generación de psicoterapeutas,
y formó decenas de investigadores en el campo de una teoría
social que interpreta al individuo como la resultante de la relación
entre él y los objetos internos y externos.
2. Autobiografía.- Señala Pichon Rivière que su
vocación por las Ciencias del Hombre surgió de la tentativa
de resolver el conflicto entre dos culturas: la europea, su cultura de
origen, y la guaraní, de la que fue testigo desde los 4 años,
cuando su familia emigra al Chaco, hasta los 18 años. "Se
dio así en mí la incorporación, por cierto que no
del todo discriminada, de dos modelos culturales casi opuestos. Mi interés
por la observación de la realidad fue inicialmente de características
pre científicas y, más exactamente, míticas y mágicas,
adquiriendo una metodología científica a través de
la tarea psiquiátrica" (7).
En la cultura guaraní, la concepción del mundo es mágica
y está regida por la culpa, y la "internalización de
estas estructuras primitivas orientó mi interés hacia la
desocultación de lo implícito, en la certeza de que tras
todo pensamiento que sigue las leyes de la lógica formal, subyace
un contenido que, a través de distintos procesos de simbolización,
incluye siempre una relación con la muerte en una situación
triangular" (8).
"Ubicado en un contexto donde las relaciones causales eran encubiertas
por la idea de la arbitrariedad del destino, mi vocación analítica
surge como necesidad de esclarecimiento de los misterios familiares y
de indagación de los motivos que regían la conducta de los
grupos inmediato y mediato. Los misterios no esclarecidos en el plano
de lo inmediato (lo que Freud llama "la novela familiar") y
la explicación mágica de las relaciones entre el hombre
y la naturaleza determinaron en mí la curiosidad, punto de partida
de mi vocación por las Ciencias del Hombre".
"Algo de lo mágico y lo mítico desaparecía entonces
frente a la desocultación de ese orden subyacente pero explorable:
el de la interrelación dialéctica entre el hombre y su medio"
(8).
El contacto de Pichon Rivière con el psicoanálisis es anterior
a su ingreso a la Facultad de Medicina. En ella, Pichon Rivière
toma contacto directo con la muerte, aún cuando su vocación
es la lucha contra ella. "Allí se reforzó mi decisión
de trabajar en el campo de la locura, que aún siendo una forma
de muerte, puede resultar reversible" (9).
Incursionando en la psiquiatría clínica, Pichon Rivière
comprende a la conducta como una totalidad en evolución dialéctica
donde se puede discernir un aspecto manifiesto y otro subyacente, lo que
terminó orientándolo definitivamente hacia el psicoanálisis.
De su contacto con los pacientes, concluye que "tras toda conducta
"desviada" subyace una situación de conflicto, siendo
la enfermedad la expresión de un fallido intento de adatpación
al medio. En síntesis, que la enfermedad era un proceso comprensible"
(9).
La formación psicoanalítica de Pichon Rivière concluye
con su análisis didáctico, realizado con el Dr. Garma, y
por la lectura de la "Gradiva" de Freud, donde "tuve la
vivencia de haber encontrado el camino que me permitiría lograr
una síntesis, bajo el común denominador de los sueños
y el pensamiento mágico, entre el arte y la psiquiatría"
(10).
Tratando pacientes psicóticos, se le hizo evidente la existencia
de objetos internos, y de fantasías inconcientes como crónica
interna de la realidad. El examen de este mundo interno llevó a
Pichon Rivière a ampliar la idea de "relación de objeto"
formulando la noción de vínculo, que sustituyó además,
al concepto de instinto. Esta ruptura parcial con algunas ideas del psicoanálisis
desembocó en la construcción de una Psicología Social.
Al respecto, señala Pichon Rivière: "la trayectoria
de mi tarea, que puede describirse como la indagación de la estructura
y sentido de la conducta, en la que surgió el descubrimiento de
su índole social, se configura como una praxis que se expresa en
un esquema conceptual, referencial y operativo" (12), siendo la síntesis
actual de esa indagación, la propuesta de una epistemología
convergente.
Pichon Rivière logra, según él mismo, una formulación
más totalizadora de su esquema conceptual en sus escritos "Empleo
del Tofranil en el tratamiento del grupo familiar" (1962), "Grupo
operativo y teoría de la enfermedad única" (1965),
e "Introducción a una nueva problemática para la psiquiatría"
(1967).
PSICOANALISIS
Teoría a la que Pichon Rivière adhirió durante
muchos años y cuya ortodoxia criticó en algunos aspectos,
señalando que: a) el antropocentrismo de Freud le impidió
a éste desarrollar un enfoque dialéctico, y b) su planteo
instintivista y su desconocimiento de la dimensión ecológica
le impidieron, asimismo, formularse algo que ya había vislumbrado,
a saber, que toda psicología es, en sentido estricto, social (43).
1. Concepto pichoniano.- Pichon Rivière cuenta su historia con
el psicoanálisis, indicando que en base a los datos que obtuvo
sobre la estructura y características de la conducta tratando a
sus pacientes, y orientado por el estudio de las obras de Freud, comenzó
su formación psicoanalítica que culminó, años
más tarde, en su análisis didáctico con el Dr. Garma.
Señala asimismo que por entonces, "por la lectura del trabajo
de Freud sobre "La Gradiva" de Jensen tuve la vivencia de haber
encontrado el camino que permitiría lograr una síntesis,
bajo el común denominador de los sueños y el pensamiento
mágico, entre el arte y la psiquiatría" (10).
A partir del tratamiento de psicóticos, Pichon Rivière formula
su teoría del vínculo en sustitución de la teoría
freudiana instintivista, lo que conducía necesariamente a definir
a la psicología, en un sentido estricto, como psicología
social (11).
Pichon Rivière reconoce a Freud el haber intuído esta última
formulación, que el creador del psicoanálisis plantea en
"Psicología de las masas y análisis del Yo". Sin
embargo, un análisis más detallado del mencionado artículo
reveló a Pichon Rivière que, si bien Freud alcanzó
por momentos una visión integral del problema de la interrelación
hombre-sociedad, no pudo desprenderse sin embargo, de una visión
antropocéntrica que le impidió desarrollar un enfoque dialéctico.
Además, "pese a percibir la falacia de la oposición
dilemática entre psicología individual y psicología
colectiva, su apego a la "mitología" del psicoanálisis,
la teoría instintivista y el desconocimiento de la dimensión
ecológica le impidieron formularse lo vislumbrado, esto es, que
'toda psicología, en un sentido estricto, es social'" (42-43).
Podemos sintetizar el análisis de Pichon Rivière sobre la
"Psicología de las masas y análisis del Yo" en
los términos siguientes.
Freud comienza refiriéndose a las relaciones del individuo con
sus padres, hermanos, médico, etc., que bien pueden considerarse
fenómenos sociales. Estos entrarían en oposición
con aquellos denominados por Freud narcisistas. En este punto, Pichon
Rivière refiere que, de acuerdo a los planteos de M. Klein, se
trata de relaciones externas que han sido internalizadas (los 'vínculos
internos' de Pichon Rivière) y que reproducen en el yo las relaciones
grupales o 'ecológicas'. Tales estructuras vinculares se configuran
en base a experiencias precocísimas, irreductibles a un mero instinto.
Este conjunto de relaciones internalizadas "en permanente interacción
y sufriendo la actividad de mecanismos o técnicas defensivas constituye
el 'grupo interno', con sus relaciones, contenido de la fantasía
inconciente" (42).
Todo esto fue efectivamente vislumbrado por Freud, pero, sin embargo,
no pudo desarrollarlo debido a que, como fue señalado, su posición
antropocéntrica e instintivista le impidió desplazar su
atención de un ser individual a merced de sus instintos, hacia
un ser social cuyo psiquismo se organiza ante todo vincularmente (42).
Ya fuera de la ortodoxia freudiana, del esquema conceptual de Pichon Rivière
forman parte también los planteos de Melanie Klein acerca de las
posiciones esquizoparanoide y depresiva, entendidas como configuraciones
de objetos, ansiedades básicas y defensas.
|